Historia de la Isla

 

El municipio de Isla Mayor (antes del año 2000 denominada Villafranco del Guadalquivir) se localiza en el cuadrante suroccidental de la provincia de Sevilla, en terrenos pertenecientes a las Marismas del Bajo Guadalquivir. Parte de su término se incluye en el ámbito del Parque Natural del Entorno de Doñana. .

El núcleo principal está situado cerca de la desembocadura del Guadalquivir, dentro de la Isla Mayor, que en la antigüedad estuvo ocupada por el Lacus Ligustinus. Los continuos arrastres de materiales del río y las mareas fueron formando una isla fangosa en la desembocadura, al tiempo que se iba conformando la marisma. El núcleo urbano se halla completamente rodeado de canales y de zonas destinadas al cultivo del arroz. En 1.253 Alfonso X el Sabio concede la Isla Mayor al Concejo de Sevilla y en 1.272 a los moradores de La Guardia (la actual Puebla del Río), volviendo posteriormente a su primitivo poseedor. Desde hace algunos siglos estas tierras de marismas han sido aprovechadas para la explotación ganadera por los habitantes de las poblaciones circundantes. Poco a poco los pastores fueron construyéndose pequeños refugios (“hatos”), originando un poblamiento disperso en la Isla. En el siglo XIX es comprada por el marqués de Casa Riera. Aunque llega al siglo XX casi virgen, la ocupación agraria de la marisma se realiza rápidamente. En 1.926, la Sociedad de las Islas del Guadalquivir (de capital inglés y suizo) compra las tierras al marqués e inicia su proceso de transformación con las primeras plantaciones de arroz. A partir de 1.937, Rafael Beca Mateos, por encargo del general Queipo de Llano, le da un nuevo impulso al cultivo marismeño. En ese momento, el poblado de Alfonso XIII va centrando el poblamiento disperso de la Isla. Para completar la colonización de la marisma, se instalan, cinco kms. al suroeste de dicho poblado, un economato y una cantina, que abastecen a los jornaleros de los arrozales. Así nace lo que todavía se conoce popularmente como El Puntal. En un principio, el poblamiento es estacional, coincidiendo con la campaña arrocera, para luego hacerse más estable. En 1.956 se instala una fábrica de papel en lo que pasa a denominarse Villafranco del Guadalquivir, que se independiza de Puebla del Río en 1.994. Villafranco presenta la típica morfología de los poblados de colonización, con un predominio de las calles de trazado regular. Su trama viaria se halla estructurada en gran medida por la avenida que lo cruza en dirección aproximada norte-sur. Las manzanas residenciales de edificación tradicional se extienden por gran parte de la localidad, especialmente en los sectores central y septentrional de la misma. En la zona occidental existen varias promociones de bloques plurifamiliares. En los sectores más periféricos se localizan las instalaciones complementarias relacionadas con la explotación arrocera, así como los equipamientos de carácter público (colegios, instalaciones deportivas, etc.). Entre sus edificaciones de interés histórico artístico destacan las iglesias de San Rafael y de Nuestra Señora del Carmen (esta última situada en el poblado de Alfonso XIII).

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